Juan Bobo y la mancha ‘e plátano…

Este, por Benja, por creer en mi desde el día uno.

Hoy venía a contarles otra historia pero ya la dejaré para la proxima entrada. Pues, sigo creyéndome que ando en una película. Esto de la nieve me mantiene en continuo perplejo. Y parece ser muy obvio que soy una jíbara del trópico porque todo el mundo me pregunta: ¿y hay nieve en tu país?, ¿en Puerto Rico no hay invierno? ¿esta es la primera vez que la ves?

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Ya van seis días nevando y yo tratando de decirle al director que el set tiene suficiente de estos “flakes” blancos. Pero el tipo este es muy divo y es bastante inacesible. A mi está que hay billetes largos para el filme porque a pesar de que la nieve se derrite en las tardes con el sol, al día siguente todas las calles, los carros, los árboles, los techos, los arbustos, todo, todo, todo amanece cubierto con varias pulgadas de nieve.

Si solo pudiera encontrar la máquina que produce la decoración del escenario, la apagaría de inmediato. Y no porque la nieve sea fea, es que es frííía como el diablo. (Digo, no creo que el diablo sea frío pero así dice el refrán popular). Además, caminar por ella se convierte en toda una aventura tipo Indiana Jones. Primero, porque nunca sabrás con lo que te encontrarás en las aceras, puede que estes pisando un charco que te moje y te congele más los pies (esto, aunque tengas botas) o puede que estes caminando sobre hielo y un desbalance resulte en tremenda matá’. Yo, que siempre ando pegá’ al piso, milagrosamente no me he caído. Y espero no hacerlo porque se que dolerá mucho más que cuando fui a esquiar. Bueno, el punto es que siempre hay que estar pendiente al camino, brincando como si estuvieras cruzando el río de piedra en piedra. Y segundo, porque todo el mundo esta en ánimos de jugar con la nieve y puede que termines en una guerra sin haberte dado cuenta. Por suerte no me ha ocurrido, pero si por donde andas hay niños que están pompia’os con la cuestión de confeccionar bolas heladas, es probable que te ataquen sorpresivamente.

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Ya yo había visto nieve en cuatro ocasiones: una noche de primavera al norte de Niuyork; cuando fui a visitar a mi hermano, y las otras tres acá en Corea del Sur. De esas, solo la vez que fui a esquiar presencié una cantidad significativa de estos copos blancos. Y realmente, estaba tan enfocada en aprender el deporte que ni jugé con ellos.

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El miércoles en la noche cuando comenzó la nevada quise salir a caminar por el área universitaria donde vivo. Cerca está el Eunpa Park, que es bastante grande y está bordeado por un lago. Asique fui por ahí con mi “co-teacher” Sunny. Me limité a caminar y admirarar porque ni sentía mis dientes.

Por mas frío que estuviera el ambiente yo quería seguir paseando. Me resulta alucinante la forma en que la nieve se manifiesta tan hermosamente por todas partes, como si perteneciera desde siempre en cada rincón que aterriza. Despúes de una hora y pico, antes de guardarnos en nuestras casas, decidimos ir a comer algo que calentara nuestros cuerpos.

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A la mañana siguiente, se había acumulado bastante nieve y se registró uno de los días mas frío de este invierno en Corea. La temperatura bajó a -8 grados Celsius (o sea como 23 grados Farenheit). Y por más capas de ropa que llevaba, me sentía desnuda. Gente, no es relajo yo tenía tres camisas, un abrigo curduroi y mi abrigo de invierno, más un sombrero, los dos pares de guantes, dos pantalones, medias… pero Sunny decía que me hacía falta el “underwear” que, según lo que logré entender, es como una ropa interior para calentar los brazos y las piernas. Como ella es bastante recatada, no me mostró a lo que se refería. Solo me explicó que era ropa que me calentaría. La verdá’ es que yo no entendía nada, ¿cómo es que tanta ropa que en otra situación me provocaría sofocación aquí no me hacía ni plin?

Bueno, el punto es que cuando llegué a la escuela mis estudiantes ya se preparaban para empezar la GUERRA de bolas. Yo tuve que ignorarles y correr a buscar mi café mañanero porque quería líquido caliente para el sistema. Fui para mi salón y me percaté que ya ese heater había dejado de ser útil, pues por más caliente que estuviera yo seguía tiritando y sin sentir ninguna parte de mi cuerpo.

Ya estaba al tanto que el jueves no sería un día normal, habría que jugar en la nieve (cosa que me ilusionaba sobremanera). Asique para crear un balance, a mis cinco grupos les prometí salir al patio cuando faltarán 15 minutos de clase si se portaban bien y terminabamos rápido lo programado para el día. Demás está decir que la conducta de todos fue impecable.

Me tocaba jugar 25 minutos con ellos porque entre medio de cada clase hay un “break” de 10 minutos. Y claro, ellos los querían aprovechar. Despúes de unos de los “breaks” me quedé de corrido porque el maestro de cuarto grado prefirió que nos divirtieramos durante toda la clase. En esa hora completa que estuve filmando la peli, casi me olvidé del frío. Pero les cuento que mientras hacía mi primer ángel como en las comedia-romances de holiwud por el pantalón se me escurrió cierta cantidad de hielo que me recordó la temperatura. Sou, en ese instante en el que muy alegremente trataba de mostrarles a mis pequeñines lo que podía hacer, la nieve se aventuraba por mis mahones. Y la verdá’ es que en situaciones como estas, cada vez me siento más identificada con la astucia de aquel personaje de la tradición oral, Juan Bobo.

Hice algunas bolas de nieves, aunque la mayoría eran bien trilis. No me sentí tan mal porque según me explicó Alice, una de mis nenas de sexto grado, la nieve de los primeros días es muy frágil como pa’ confeccionar el hielo con redondez perfecta. Además, tuve la asistencia de algunos estudiantes que me preparaban las bolas para que yo las tirara. No se jugaba por equipo, era algo asi de salvese quien pueda. Claro, a los que me ayudaron no les tire nieve, pero sí corrí a muchos estudiantes. Debo decir que lo menos que me gustó fue cuando llegaban con la puntería perfecta a mi cara y no me daba tiempo a esquivarlas. O cuando me sorprendían con un monto de nieve y me lo metían por la ropa. Todos sabían que era mi primera vez en una de estas Guerras, asique se encargaron de atacarme lo suficiente y de que me lo gozara el doble.

Hubiese querido recoger en una caja las prolongadas e inocentes carcajadas que provocaba el jugar con la nieve.

Cuando regresé al salón, me quité el abrigo de invierno y salieron pedazos de hielo por todas partes.

El viernes, aunque no estaba más frío, yo me sentía más helada. Y no hubo Santo que me sacará del salón para jugar con los estudiantes de esta otra escuela a la que voy el último día de la semana porque yo pensaba que me iba a morir de hipotermia.

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Esa noche, ibamos a Yesan, una ciudad que ubica como a una hora y media en tren al norte de Seocheon, donde trabajo (O sea es el punto medio entre mi ciudad y Seúl, la capital) y yo cargaba un bulto relativamente pequeño pero que no cierra porque el “zipper” se le rompió. Del bolso se desbordaban todos los atuendos (abrigos, estolas, legins, tights, “you name it”) que tenían la intención de calentarme durante la fiesta navideña a lo gringo y en la mañana siguiente a lo que regresabamos a nuestras casas.

Resultó que en la fiesta terminé quitandome capas de ropa porque había tanta gente en un apartamento bien pequeño que el calorcito se sentía. Y en la mañana, solo salimos a desayunar en dos lugares diferentes y nos fuimos pal tren. Pues, seguía nevando y el frío seguía igual de pelú.

Mis amigos no podían parar de tripiarme mientras me veían cargando con todos los motetes, que en su mayoría no fueron necesarios. Pero yo les insistía que prefería estar preparada porque yo era una jíbara del trópico. Aún así, estaba consciente que parecía que yo comenzaba la trama de otra película, esta vez una como Juan Bobo vive un invierno.

Al final, cargar tanta cosa en la maleta no fue mala idea porque no vine a llegar a casa hasta el domingo por la noche. Asique tuve ropa limpia y cosas para mantenerme caliente.

Es como me dijera hace algunos años en una de mis primeras entrevistas Luis Oliva Rodríguez, quien lleva 38 años personificando a Juan Bobo, “el personaje nos representa a todos los puertorriqueños, en el sentido de que en algún momento hemos utilizado nuestra astucia para resolver una situación”.

Pa’ mí, las características jíbaras (que contrario a lo que muchos creen, no es un insulto) y la torpeza natural son como otra mancha e’ plátano, adicional a la que llevo en el brazo derecho…

Y así dice La Petra.

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12 comentarios para “ “Juan Bobo y la mancha ‘e plátano…”

  1. Titi Sockie says:

    Me agradan e intrigan los neologismos “foneticos” que utilizas en tus escritos; no les considero barbarismos porque si lo fueran; lejos de hacer el escrito y la narrativa amenos, serian motivo de mofa o burla y ese no es el caso.

    El frio te sienta mejor si te pones calefactores (“Long Johns”) . Aqui los usamos porque Sunny tiene toda la razon; estan hechos de un tejido termal de poco espesor pero los atributos del tejidos de convertir la temperatura, son reales y efectivos.

    En cuanto a recompensar el comportamiento de los crios; me parece que es evidencia que no necesitaba porque te conozco como una persona sensible y seria un suplicio para ellos que alguien les hubiera aplicado la dichosa crianza de: “ver pero no tocar”. Sobretodo, cuando la nieve como tal, es una distraccion que el Invierno les regala. Dejarles disfrutarla, compartir con ellos el regalo y el momento se puede apreciar por las fotos, que les sento fenomenal.

    Tienes toda la razon; la astucia hace del necio un sabio! Tus comparaciones y paralelos; me agrada la forma en que los desarrollas; vas encaminada a poner a tus lectores a “viajar con sus ojos” hasta donde tu estes. Si se siguen propagando y tu poblacion continua aumentando, necesitaras mucho cafe y comida y dejarles saber que lleven ellos los Long Johns!

    Ah, la maquina de nieve y su llave; estan guardadas en casa de Santa Claus!

  2. Benja says:

    El niño de las botas amarillas en la quinta foto de arriba hacia abajo parece hijo tuyo. ¿No será por eso que te fuiste para Corea?

  3. Benja says:

    Perdón, quise decir de abajo hacia arriba.

  4. Beatriz says:

    :) la historia de una jíbara cuya mancha de plátano no esquiva la austucia entorpecida de un boricua congelado. :)

  5. Tischa Petisca says:

    Jajaj muy bueno

  6. Marizzette says:

    Mis respeto porque es con el friito de Puerto Rico y me congelo no me imagino lo que debes estar pasando allá. Apesar del frioooo veo que siempre sacas lo mejor de las situaciones que se te presentan. Me matan las descripciones que haces…jejejeje. Éxito y abrigate bien. :P

  7. Andres Zengotita says:

    Hola mi nombre es Andrés y soy un fanático y fiel lector de tu pagina, este escrito me acuerda esa gran nevada de la cual hablan todos los estudiosos de la gran Mesopotamia, es como lo describía el faraón egipcio Nitocris o (Neithikerty de la 6ta dinastía) cuyo reinado fue del 2193 -2191, en su primera visita a los campos flotantes de hielo, ella dijo y cito: la navidad y la nieve es como un cono de helado con sprinkles, hasta el día de hoy los estudiosos del medio oriente no habían podido descifrar el mensaje dentro de ese mensaje pero no es hasta que leo juan bobo y la mancha e plátano, que puedo descifrar lo que verdaderamente es la navidad como decía Constantino Magno El Tercero emperador del ejercito Miami Heat de Estrasburgo, no se conoce la navidad hasta que lances una bola de nieve.

    Los dejo con este mensaje de reflexión… hermosa pagina me gusta la forma en que integras la narrativa con las fotos, creo que las fotos toman los momentos y los congelan en el tiempo para que nunca olvidemos por donde hemos caminado en esta vida , FELIZZZZ NAVIDAD AMORE HERMOSA PAGINA……

  8. Yenn says:

    Wow! no me quiero ni imaginar ese frio! Abrazos calurosos desde tu Isla!

  9. Ileana says:

    ¡Que lacio tienes el pelo! Eso essssss…. a mal tiempo buena cara! Jo, jo jo No se si pasara como en ¨upstate NY¨ pero para cuando es abril o mayo, y todavía la nieve sigue y sigue y sigue el friiiiiiiiio… poniamos flores plasticas en la nieve ( que para entonces era como styrofoam) para acordarnos que habia llegado la primavera. ¡Ese si es un espectaculo: LA PRIMAVERA! aaahh! Todas sus estaciones tiene sus maravillas. Pero la primavera es un respiro luego de inviernos crudos y frios. Yo viví varios bajo 0º hasta -15º y no, gracias, no mas. Por eso despues me mudé para Texas. Seguiré pretendiendo vivir en la Isla Nena como indigena, casi esnúa! Ufff (que primitiva) Pero esa primera nevada como que te limpia y brillas las neuronas y el frio te despierta todos los sentidos! En especial al calor. Lo buscas como una adicta: frente a la chimenea, cerca de los ¨heaters¨…al dejar calentar el baño con el agua caliente antes de meterte a la ducha… Yep! It´s an experience!
    Que tengas una deliciosa Blanca Navidad y que el Niño Jesús te bendiga con mucha salúd y alegrías. (Alegría que ya tienes y que es tan contagiosa.) ¡Feliz Navidad!

  10. Manolo Matos says:

    Parece que Benja no se dio cuenta que la quinta foto es lo mismo de arriba pa’ abajo que de abajo pa’ arriba. Me gustan mucho tus entradas. Yo también parezco un niño cuando cae nieve aquí en Kentucky. A diferencia de tí, a mi me encanta el frío. Odio el calor y prefiero la temperatura de menos de 60 ºF. Aca ha estado hasta a -5 ºF. Ese día ordené una pizza de Papa John’s y le dí al chamaco $10 de propina porque repartir pizzas a -5 ºF y entregarlas calientes es más que magia. Lo que si te puedo decir de la nieve es que si va a estar frío, pues yo piendo que es mejor que neve. Y olvídate de la lluvia que esa si que es desagradable, especialmente cuando se congela en la carretera y te das cuenta que tu carro tiene mente propia y va para donde le da la gana. De todos modos cuando cae nieve la temperatura sube un poco, pero no te voy a aburrir hablándote de termodinámica. Muy bueno tu blog.

    Te cuidas,
    Manolo
    http://loquemedicenlasvoces.blogspot.com

  11. Quique says:

    Hubiese dado cualquier cosa por verte corriendo con los nenes tirandose nieve jeje.

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