Una despedida… a lo boricua

Este va por todos los que seríamos borincanos aunque nacieramos en la luna.

Aunque suelo salir del trabajo a las 4:10 de la tarde, ese día, por ser el último de clases antes de comenzar el campamento de inglés del invierno, me dejaron ir a las dos después de almorzar un suculento sushi y unas inesperadas frituras de batata con todos los maestros, el vice principal y el principal. Así me aseguraba de llegar a tiempo pa’ cambiarme y despedir el año en Daegu. Sin certeza de la hora de partida para aquella metropolis del este, tomé un bus rumbo al terminal dispuesta a esperar lo necesario. Para mi suerte, solo tuve que estar allí unos diez minutos.

El camino se hizo eterno, supongo que por la ansiedad que me provocaba mi primera despedida lejos de casa. Aquellas cuatro horas y media de viaje se extendieron a un poco más de cinco. Además del tráfico con que nos topamos una vez en Daegu, creo que por la hora y el día particular que era, el clima támpoco ayudó.

Desde mi ciudad hasta el centro del territorio sur coreano estaba todo cubierto de copas blancas que obligaban a los vehículos a transeuntarse más lento de lo normal. De hecho, recuerdo que esa mañana cuando salí de casa mis botas se camuflageaban, o sea como un tercio de mis piernas se perdía entre la nieve.

Ya se había hecho un poco tarde cuando llamé para encontrarme con Iván, el pana pueltorro que me trajo pa’ Corea. Sou, me dijo que no era conveniente ir al motel donde lo habían ubicado en sus primeros días de regreso porque quedaba un poco lejos del centro. Asique no me quedó de otra que cargar con los motetes del guiken para el pari. Y como ya sabrán, yo andaba como la Puerca e’ Juan Bobo y Petunia, porque prefiero tener más que suficientes telas para no padecer del frío que nos limitó a permanecer en lugares cerrados toda la noche. Y esto, a pesar de que en el este no había caído nieve.

Después de encontrarnos con alguna gente del corrillo de Iván fuimos los primeros en llegar a Who’s Bob, la barra donde trabaja una amiga coreana de nosotros, Sun Lee. Como ni tiempo me había daú pa’ un duchazo, me encerré en aquel diminuto baño e intenté ponerme bonita pa’ recibir el 2010. Era de esos días en que si no me daba aunque sea un baño de chubs iba a estar incómoda porque me sentía sucia y emplegostá. Ya saben, cosas de mujeres…

A eso de las 11:30 cuando regresé con Sun Lee, quien me había acompañado a comer algo, el local estaba repleto con una vasta representación internacional: canadienses, gringos, surafricanos, ingléses, ecuatorianos, surcoreanos etc, etc. Cuando me dirigía a la barra, Anahí, otra boricua que recién acababa de llegar, reconoció mis facciones latinas y me saludó personalmente después de haber estado comunicandonos via i-meil por más de cuatro meses. No vaciló en mostrarme la caneca verde que cargaba y me dijo: “tengo pitorro, pa’ nosotros los pueltorros y pa’ Chris (su compañero que es inglés)”.

Ya emocionada, cuando aún faltaban 20 segundos pa’ que se acabara el 2009, hice un simulacro a voz viva y empezamos a darnos los trancasos de aquel pitorro. De fondo había una pantalla de televisor que mostraba la fiesta de despedida en algún lugar de Corea y una melodía que se mezclaba entre la algarabía. Pero a la verdá que nada de eso importaba: estábamos a más de ocho mil millas recibiendo el 2010 con FUCKING PITORRO ….ÑETA! Y cuando se acabó la caneca, Anahí sacó una botella de champán. Después vinieron unos “shotz” por la casa y unos cuantos guiskis se sumaron.

Se supone que me iba a quedar con Iván pero el estaba aún con el jetlag asique se fue a dormir. Y yo que seguía activá me quedé por ahí, segura de que conseguiría una cama pa’ la noche. Al final me fui pal motel con Britney y Andrea, dos canadienses, que habían llegado a Corea con Iván ese mismo día.

Tras unas pocas horas descanso, nos levantamos y los cuatro nos fuimos a desayunar. Después dimos una vuelta por la ciudad. Encontramos una tienda vintage bien gufiá, donde compré los espejuelos ochentosos que eventualmente se me romperían.

Iván y las canadienses se fueron a trabajar y yo a encontrarme con Anahí y Chris. Sin algún rumbo en particular, terminamos en una barra. Empezamos con las cervezas y al rato pedimos algo de comer. Aquel pesca’o empanado me provocó un malestar terrible. Y desde entonces, no paré de vomitar como hasta dos días más tarde. Bueno que cuando iba de camino a casa de mi amiga Melinda, donde me quedaría esa noche, no me pude aguantar e hice un reguero cabrón en el metro. Unas muchachas coreanas me ayudaron a limpiarme y yo me dirigí a las autoridades del metro para disculparme.

Melinda, una ecuatoriana/canadiense, me tuvo que ir a buscar al metro porque yo estaba que no podía casi ni caminar en ese frío. Me hizo sopita de vegetales y me cuidó como una verdadera hermana. La verdá es que aunque mi cuerpo se sentía extremadamente débil y cansando yo estaba feliz. Para mi era como si estuviera rechazando todas esas energías negativas y limpiandose pa’ empezar el 2010. Una catarsis.

Después de dormir por laaaaargas horas, en la tarde siguiente me encontré con mi amiga coreana Sujin que habla español. Hacía un tiempo que no la veía y ya la hechaba de menos porque ella, al igual que yo, tiene su corazón vagando por el continente Latinoamericano.

Regresé a casa esa noche para poder descansar. El cuerpo aún me seguía pidiendo cama. Mientras, no podía parar de pensar en aquellas cosas hermosas que me dejó el 2009 y que las menos placenteras ya se habían ido por las tuberías de Corea, como cuando los coreanos llegan a los lugares y se quitan los zapatos para dejar las energías negativas a fuera…

Y así dice La Petra.

  • Share/Bookmark


7 comentarios para “ “Una despedida… a lo boricua”

  1. Valerie says:

    felizzzzz año !!!!! Qué se desborden las tuberías de energías negativas!!! Un abrazo inmenso, siga pasándola bien! xxxooo

  2. Iván says:

    ¿Qué es eso de que si el motel y yo que sé? Ya Rafa, con su mente dañada, se imaginó lo que no era.

    Mira a ver cuando vienes a visitar mi bello pueblo.

  3. el suculento hamburger says:

    q chevere esta esto, mucho exito!!

  4. Yami says:

    nnneennnaaaaaaaa q bella estas!!!! cuando llegas???????? BTW si I’m Preggy pero me escribes por el inbox please !!!!!!!!!

  5. MAHATMA GANDHI says:

    BUENAS PETRA!!!

    UNA VES MAS QUISIERA FELICITARTE POR TAN ESPLENDIDA NARRATIVA, ESTOS VERSOS CUMPLE CON TODAS LAS NORMAS GRAMATICALES Y ORTOGRAFICAS; QUE ES LA PARTE DE LA GRAMATICA NORMATIVA QUE FIJA LAS REGLAS PARA EL USO DE LAS LETRAS, DICHO ESTO TENGO QUE RECALCAR QUE TU CUENTO CONTIENE LOS SIGUIENTES ASPECTOS QUE LO HACEN UNA BUENA LECTURA, CONTIENE BREVEDAD,SINTESIS y CONCISION, ESTO ME RECUERDA ESA FAMOSA OBRA ESCRITA POR LOS HERMANOS GRIMM, LLAMADA LA ILIADA, EN LA CUAL SE VE LA LUCHA Y LA CAIDA DE UN REINO POR EL AMOR , EL AMOR DE UNA DONCELLA Y SIETE ENANOS.

    QUISIERA DEJAROS CON ESTA PEQUENA REFLEXION: SI RISITOS DE ORO NO SE HUBIERA COMIDO LA SOPA DE PAPA OSO ,EL OSO NO SE HUBIERA COMIDO A BEBE OSO… MI PREGUNTAS ES , QUE HUBIERA PREDOMINADO EL INSTINTO DE SUPERVIVENCIA O EL AMOR PATERNAL HACIA SU VASTAGO??

    P.S TREMENDOS ESCRITOS…

  6. Interesante las fotos, encontre tu blog visitando a Ivan! Saludos!

  7. Quique says:

    Pescado empanado dañando en despedida de año para vomitar las cosas malas de el año viejo….Esa no la sabe Walter Mercado!

Deja un comentario