Este va por el cuarteto inseparable que va dejando huellas por todos los continentes: Ita, Miriam, Mari y yo.
De ser una mulata que la mayor parte del tiempo se la pasa tostá por el rubio aquel que la calienta en el trópico, mi rostro se había tornado pálido. La jinchera había invadido mi ser. Y a leguas el cuello delataba esas diez libras que había perdido entre vómitos y poco apetito de la pasada semana.
Una Petra un poco menos energética que lo usual, solo un poco. Riendo, sin poder evitarlo. Observando, como siempre. Y una mirada que, pese a su picardía, escondía cierta nostalgia.
Presente entre el revulú de nacionalidades que suelen llegarle a la casa boricua en la que fui adoptada en la ciudad capitalina. Y al mismo tiempo lejos, esimismada en mi mundo, disfrutando de la paz aquella que recien había recuperado.
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Esa mañana había ido al último día del campamento de inglés que se extendió por cinco días en el invierno. Luego del almuerzo me uní a las clases de janggo (장고) que tomaban mis pequeñines de kinder.
Aunque nunca he tenido destrezas musicales, me estaba desempeñando de lo más bien con ese tambor tradicional coreano que tanto me fascina cuando me interrumpieron para decirme que podía irme temprano. (Desde entonces he tratado de conseguir clases privadas sin éxito alguno).
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Llegué a eso de las siete de la noche a mi casa en Seúl. El corillo se iba congregando para la comida coreana que al cabo de un rato alimentaría mi aún débil estómago: cerdo y unos 20 mil said diches más, como de costumbre.
De postre probamos el coquito que Glenid, la joust oficial y dueña de la casa, había preparado pa’ la cena de tri kings que se supone tendríamos al día siguiente pero que estaba aún sin confirmar.
Ya lista pa’ dormir, literalmente en pijamas, Edwin -el niuyorican que también se queda ahí los guikenes con su esposa Mabel- me insistió hasta convencerme en que nos fueramos de janga, pese que mi estómago se sentía aturdido.
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Como de costumbre cuando salgo con ellos fuimos a Caliente, un bar de salsa, merengue, bachata y hasta reguetón. Mientras me disponía a colgar mi abrigo, aún de espaldas, sentí unas miradas macharranes posarse sobre mi. Sin verles, sabía que eran los militares pueltorros jaltándose por la presencia de una latina, cualquiera, en ese momento yo.
Saludé, por aquello de… y me fui al baño. Y justo cuando voy saliendo, escuché mi nombre desde una esquina. Cuando me voltié era David, un compañero de la high que me encontraba randomli por segunda vez en las Coreas.
Andaba con su amigo Félix, otro boricua. No vacilaron en confirmar que al día siguiente serían los chefs de la cena de reyes que me había prometido David cuando me enteré que tenía el menú criollo que tanto añoraba.
Como a eso de las 4:30 de la tarde recibí a los muchachos que empezarían a cocinar los pasteles de plátano, yuca y yautía “from scratch”, al mismo tiempo que preparaban arroz con gandules y el mejor churrasco que me comiese en un buen tiempo.
Al rato, llegó Ivan, el pana que me trajo pa’ ca, Glenid con Edwin y Mabel y algunas amistades coreanas pa’ deleitarse con la comida navideña.
Esa noche y el día siguiente, después de desayunar nos la pasamos entre unas cuantas botellas de vinos y otras cuantas de coquito que también hicieron, bebiendo, hablando y riendo.
Después de haber ido al cine esa tarde, en la que desistí de ver Avatar con el corillo y preferí ver Sherlock Homes, pegué los ojos por primera vez desde la mañana del viernes.
El lunes cuando desperté, cogí el bus rumbo a mi casa en Gunsan.
El miércoles saldría para Puerto Rico…
Y así dice LaPetra.
Hola querida Melissa…
me lo lei completitp y me lo disfrute…EXCELENTE RELATO! quiero leer mas!
Dios te bendiga en tan magnifica y emriqucidora experiencia en Koera del Sur…Te quiere
Titi Luz
Querida Flaca!!
Me encantó ese relato y al igual que tu Titi Luz, me lo leí completo y me lo disfruté un montón! Qué bella te ves con tus nenes en el salón de clases!! Se que estás disfrutando mucho y sobretodo aprendiendo mucho más!!
Dios te bendiga y te siga guiando, sabes que te queremos muuuuuucho!
Gracias por compartir tus experiencias con nosotros!
Hasta pronto,
un abrazo fuerte y un beso de tu mami adoptiva, Mayra! Ja!
ME ENCANTAN TUS ANECDOTAS QUERIDA SOBRI. ESPERO ESTES BIEN. TE QUIERO MUCHO.
NO ES QUE NOS HALLAMOS OLVIDADO DE TI, PERO ES QUE HEMO ESTADO BREGANDO CON TITI MARO, PUES TU PRIMA MARIA HA ESTADO MUY ENFERMA.
Me gusta leerte, es como si uno lo viviera contigo….. super cool la foto con los nenes y los tambores!
Meli, yo sé que tu dices que te desempeñaste muy bien con el janggo…pero entonces..pq te interrumpieron para decirte que te podías ir temprano…?